miércoles, 22 de julio de 2015

Reflexionando sobre la amargura purpura en la Summer League


Decepción, apocalipsis, la tierra abriéndose a la mitad, y el futuro cercano siendo tragado por las grietas de un muro purpura que no para de resquebrajarse, esas fueron las sensaciones de los medios, y aficionados, tras una Summer League 2015, que una vez más fue decepcionante. Pese al enorme potencial de las piezas jóvenes de los de purpura y oro, la sed de volver a ganar hasta en las entrenamientos, hace que el 1-4 de esta liga de verano vuelva dejar enormes dudas sobre el proyecto de reconstrucción de los californianos.

Había ganas de ver en esta SL a Los Angeles Lakers, los de purpura y oro, sumergidos en una de sus reconstrucciones más profundas de su historia, traían a la Liga de Verano una gran plantilla, con el nº 2 del Draft 2015, D'Angelo Russell, el nº 7 del Draft 2014, Julius Randle, o Jordan Clarkson, mencionado en el mejor quinteto de rookies de 2014, más algún otro buen añadido que probar. Una buen roster para esta Summer, donde deberían enseñar al mundo todo su potencial, y traer algunas victorias que elevasen  el animo de la grada. 

Del animo por lo que esta por llegar, los Lakers pronto pasaron al desanimo, se encontraron con un talentoso Rookie, como Russell, que pese a su talento solo tiene 19 años, un físico frágil, y enormes dosis de brillantez, todo un diamante en bruto que busca ser pulido, pero su inexperiencia y fragilidad le pasó factura en estos partidos.

Además, Julius Randle, nº 7 del draft 2014, volvía tras 9 meses de baja por lesión, llegaba a la Summer buscando ritmo competitivo, todo lo contrario que el entorno purpura, que intentaba encontrar en el un clavo ardiendo al que agarrarse, para volver a creer en su equipo. 

Julius se encontró durante estos partidos con minutos dosificados, y es que el cuerpo técnico no quiere sorpresas desagradables en forma de lesiones, y esta situación provocó en Randle momentos de frustración, por sentirse bien, pero no poder dar todo lo que el cree que puede dar.

De la cruel escabechina de las criticas, solo se salvaría Jordan Clarkson, algo lógico y predecible si tenemos en cuenta su carga de trabajo y su notable actuación en su primera temporada NBA, Clarkson más centrado en la posición de escolta, volvió a demostrar durante estos partidos su potencial ofensivo, y sin lugar a dudas, fue el jugador que más piropos levantó en esta liga de verano.

Es ahora, cuando el telón de la Summer League se baja, cuando la fiereza y dureza de las estilográficas mediáticas saltan a escena. Clarkson a parte, los que se supone que saben, hicieron hincapié en la falta de química del equipo, en que Russell o Randle no estuvieron a la altura, y por supuesto olvidándose, de que esta SL,, no es más que eso, una liga de verano.

Las criticas a jugadores y cuerpo técnico fueron de tal dimensión que el propio Byron Scott, entrenador jefe de Lakers, tuvo que salir al paso, y pedir calma, ante las criticas desmedidas. Ya saben, el entorno purpura, capaz de crear tremenda expectación con los suyos y la mayor de las frustraciones, lo volvía a hacer.

Para este que les escribe, y alejándonos del mundanal ruido californiano, toca ser comedido sin morir en el intento. Los dos jugadores más prometedoras, Russell y Randle, llegaban a esta Summer League en condiciones que presagiaban actuaciones tan irregulares como las que vimos de ellos.

Volviendo sobre lo ya escrito, e insistiendo en la mayor, el primero de ellos, D'Angelo, venia de ser elegido por sorpresa con el Pick 2 del Draft, toda la presión del mundo para el, con apenas 19 años, y con un cuerpo que debe trabajar. Por su parte, Julius, tras mucho tiempo parado, volvía con tiempo limitado, con sus frustraciones por poder y querer, pero con los errores de quien ha estado mucho tiempo alejado de la competición.

En definitiva, la presión nunca ha sido un buen compañero de viaje, mucho menos lo sera para dos jugadores jóvenes en crecimiento, como Russell & Randle. Buscar el cielo en ellos es una apuesta arriesgada, pero segura, donde la carta ganadora siempre debe ser la paciencia. El ruido es el peor de nuestros enemigos, sin el, quizás, quien sabe, pronto estemos en el edén. Tengan calma, y seguro que pronto recogeremos nuestros frutos de purpura y oro.

Escribe: Brais Ruas. Twitter: @el_pichu