jueves, 28 de enero de 2016

Los Spurs ganan en LA en el décimo aniversario de los 81 de Kobe


Esperada victoria de Los Spurs de San Antonio en su visita al Staples Center más púrpura, ante Los Angeles Lakers, el colista del Oeste, en lo que supone la decimotercera victoria consecutiva de los chicos de Gregg Popovich.Encuentro marcado por la superioridad en el juego de los visitantes, y por una noche llena de aciertos de Manu Ginobili y Kawhi Leonard.

Llegaba este Spurs vs Lakers en el medio de todo un gran acontecimiento para los de LA, en el aniversario para Kobe Bryant por sus 81 puntos ante Toronto Raptors hace ya 10 años. Un aniversario que es historia, por lo que significa, la segunda máxima anotación en un partido de baloncesto, e historia por tiempo, hace ya demasiado de todo aquello, y hoy por hoy no queda nada, solo el recuerdo, ni en Lakers, ni en la Mamba Negra.

Fuera de cumpleaños especiales, de recordatorios, de alabar, una vez más, todo lo que significó Kobe Bryant para el baloncesto, la pelota se puso a botar, ya en presente, ese presente tan insignificante para estos Lakers agarrados a su pasado.

Una noche más, los de púrpura y oro, una vez más en su estadio, tuvieron que volver a ver la insignificancia de su baloncesto, superados por un equipo muy superior a ellos, y seguramente, a cualquiera de la NBA en la fecha actual.

Los Spurs no se dejaron impresionar por los recuerdos del rival, y pronto se pusieron a trabajar para un nuevo resultado complaciente fuera de casa. Desde el inicio, los de Popovich fueron a por el partido, sin dudas, y con el cuchillo entre los dientes, en un primer cuarto que cerrarían con un +9 dando la sensación de que esto sería pan comido.

El transcurrir del partido no fue mucho mejor para los locales, que vieron que los Spurs sacaban la apisonadora, sin estridencias, sin prisas, pero con paso firme hacia una nueva victoria. Pareciese que los de San Antonio no quisiesen el dolor del adversario, lenta y sin dolor, pero firme y sin piedad, fue la victoria de los Spurs en el Staples Center.

Pronto llegaríamos a unos larguísimos minutos de la basura, donde pudimos ver cosas más positivas del equipo de Byron Scott, siempre centrándonos en sus chicos jóvenes, y en ese extraño liderazgo de Lou Williams, como jefe de la manada, ya con Kobe Bryant fuera de combate, por físico, y por acierto.

En lo individual, el juego nos lleva a hablar más y mejor de dos actores principales en esta fría noche de aniversario en LA, ellos son Kawhi Leonard y Manu Ginobili. Kawhi demostraría una noche más ser el jugador más definitivo de los Spurs, con 18 puntos, 4 rebotes, 2 asistencias, 2 robos y 3 tapones, no hubo una sola faceta del juego donde Leonard no influyese esta noche.

Y por supuesto, Manu Ginobili, el mejor jugador de la historia de Argentina, que de nuevo volvió a demostrar su influencia en el juego de su equipo, desde la segunda unidad, firmaría 20 puntos, 4 rebotes, 4 asistencias y 5 robos, en una noche donde solo fallaría un solo tiro. En, quizás, su mejor partido de la temporada.

En Lakers, debemos, y podemos destacar, la mala noche de Kobe Bryant, que llegó de aniversario por sus 81 puntos ante Raptors, y se iría recordándonos a todos que esos tiempos son, por desgracia, muy lejanos, y sumaría hoy solo 5 puntos, y 6 asistencias, a sus piernas cansadas.

Pero es de recibo, hablar de los nuevos tiempos púrpuras, de los que deben marcar la pauta en el Staples Center desde ya. Les hablo de gente como Julius Randle, hoy de nuevo en doble doble, Jordan Clarkson siempre sumando, 16 puntos y 3 rebotes, el Rookie púrpura, D’Angelo Russell, que se iría a los 18 puntos y 3 asistencias, y por supuesto, el liderazgo de un Lou Williams que parece tirar de ellos, hoy en 16 puntos, 4 rebotes y 3 asistencias.

Como conclusión, encuentro de dos equipos pertenecientes a dos ligas completamente distintas y descompensadas. Los Spurs pertenecen al cielo, ese que domina la NBA, esos equipos que parecen llegar del mas allá para dominarnos a todos. Lakers, sin embargo, pertenecen al infierno, ese que dicen adiós a sus dioses, y que no saben que largo será su desierto. Y el partido acabó como terminan estas cosas, en una victoria fácil del cielo sobre el infierno, todo un clásico de la vida, del deporte, y por supuesto, de la NBA.

Escribe: Brais Ruas. Twitter: @el_pichu